"La excelencia de un líder, se mide por la capacidad para transformar los problemas en oportunidades"

Peter Drucker.

sábado, 24 de mayo de 2014

Liderazgo emocional


El liderazgo emocional es aquél liderazgo que incluye el manejo de las emociones de forma efectiva para conseguir liderar con eficacia.
El liderazgo emocional es imprescindible a la hora de liderar porque los seres humanos actuamos básicamente por emociones y a la hora de convencer y motivar tenemos que estimular las emociones.
Cuando lideras es importante que muevas las emociones de la otra persona para influenciarla de tal modo que el liderazgo sea pan comido.
No es lo mismo que alguien haga algo porque eres el que manda que que lo haga porque cree en lo que dices y lo apoya totalmente.
Y si no eres el que manda solo podrás mandar si aprendes a manejar el liderazgo emocional. “vamos aquí” “haz esto porque lo digo yo, por qué es lo mejor” son frases carentes de liderazgo emocional.
Hay personas que con su vocabulario autoritario consiguen mandar a otras personas pero este tipo de mandato crea resentimiento que a la larga es muy negativo y crea además mucha rebeldía. 
 En cambio si logras hacer que otra persona simpatice y entienda el asunto igual que tú lo entiendes, lograrás un liderazgo emocional perfecto y la otra persona hará lo que tú quieras.





¿Liderazgo, con qué se come?


Liderazgo, la mayoría de las personas muchas veces no sabe la importancia del significado de ésta palabra, otras piensan que los lideres nacen, mientras que otras consideran que se hacen. Puede ser que todos tengan una parte de razón, pero lo que es importante destacar es que existen actitudes y comportamientos que los líderes pueden aprender. Para entender este proceso definiré qué es el liderazgo.

El liderazgo es el conjunto de capacidades que una persona tiene para influir en un conjunto de personas, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo en el logro de metas y objetivos. También se entiende como la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar a un grupo o equipo.
Algunas de las habilidades más importantes que los líderes deben tener son: deben tener la capacidad para coordinar a un determinado grupo, para el logro de metas colectivas e individuales, capacidad de dirigir, ser un buen ejemplo para sus subordinados, estar motivado y motivar a su  personal a que desarrolle habilidades para lograr dichos objetivos, deben tener un optimo desarrollo creativo y trabajar con entusiasmo.
Un cuestionamiento de vital importancia para los líderes es ¿Cómo lograr ser un buen líder? La respuesta es un poco compleja. Ser un buen líder depende de las experiencias y conocimientos, debe tener buena comunicación con su equipo de trabajo, así lograr confianza y crear un buen ambiente laboral, ser una persona puntual y responsable, lograr el poder de convencimiento, debemos crear credibilidad en nuestro personal, ser innovador, etc. Existen muchas características que son muy importantes al hablar de liderazgo; es tan extenso este tema que no terminaría de explicarlo en estas líneas.
Como podemos notar el liderazgo es muy importante para nuestra carrera y para el buen desarrollo de los equipos de trabajo. Continuación mencionare parte de mi experiencia personal en el liderazgo.
Mi primer trabajo fue en un curso de verano, mi trabajo era con los niños pequeños, cuidarlos, jugar con ellos, etc. Estaban conmigo 3 compañeros que realizaban lo mismo que yo, los primeros días fueron muy buenos y todo el equipo se complementaba y ayudaba, posteriormente esta situación cambió ya que dos compañeros optaron por no realizar sus actividades como debían, en lo personal no me parecía justo y trate de hablar con ellos para que todo marchara bien, sin embargo no funcionó y tuvo que intervenir nuestra jefa. Al ver el desempeño en mi trabajo nos subieron el sueldo y a estas personas las despidieron. Este ejemplo es muy común y sucede en todas las organizaciones, la clave está en ser un buen líder y saber manejar esta situación para lograr los objetivos que en nuestro caso era, concluir satisfactoriamente con el curso y que los padres estuvieran satisfechos con nuestro trabajo.  Otro ejemplo importante es muy sencillo, los equipos de trabajo que formamos en el salón de clase, algunas veces no nos gusta la gente con la que trabajamos, por diversos factores, ya sea que no trabajan o no nos caen bien, sin embargo debemos aprender a sobrellevar esta situación ya que en el campo laboral siempre nos pasará y el problema radicará en si estamos capacitados o no para llevar a un buen rumbo al equipo de trabajo y cumplir con lo necesario.

Para cerrar este escrito, llego a la conclusión que el liderazgo es indispensable en una organización para cumplir con los objetivos de la empresa, ya que sin un equipo de trabajo no sería posible llegar a estas metas, otro punto importante es que el líder tiene que crear un ambiente bueno de trabajo, motivar a sus subordinados para así alcanzar la máxima eficiencia y eficacia de la empresa. En la actualidad hace falta desarrollar estas habilidades, hacen falta lideres capacitados en las organizaciones y afortunadamente nosotros como administradores tenemos la oportunidad de desarrollar todas estas características.  


Las claves del liderazgo emocional



Para desarrollar tu liderazgo emocional deberás convertirte en un maestro del lenguaje corporal  y en un mago de las emociones. Saber qué, cuándo y cómo decir las cosas.
No es solo el momento oportuno sino elegir las palabras adecuadas. Tienes que utilizar palabras emocionales y conjuntos de frases que provoquen emociones.
Por ejemplo: “estoy sufriendo” es un estado emocional pero si lo detallamos más: “Cada noche me cuesta dormir porque me entra mucha ansiedad de no saber qué va a pasar mañana. Me siento agotado, frustrado y cansado, estoy sufriendo mucho”.
Esto ya es un conjunto de frases que ayudan a la otra persona a comprender y entender tu estado de ánimo y de ese modo empatizar. Porque la simple palabra: “sufrimiento” es muy objetiva. Para un enfermo que se ha pasado la vida en hospitales la palabra sufrimiento será muy profunda y seguramente suficiente para que te entienda.
Pero un hombre de 50 años que su máximo problema ha sido no poder ir un agosto de vacaciones pues para él la palabra sufrimiento será irrisoria, no la comprenderá con tanta complejidad como tú y por eso deberás usar más palabras emocionales y frases para que te entienda, comprenda y así podrás liderarlo.
El liderazgo emocional se basa en provocar todas las emociones correctas para influenciar a la persona y liderarla. Para ello hay que calibrar, si bien todas las personas reaccionan parecidas a ciertos estímulos, conocer mediante el lenguaje corporal y análisis a la otra persona te permitirá liderarla con mucha más rapidez y efectividad.
Es decir, si intuyes como es Juan sabrás influenciarlo emocionalmente más rápido que si siempre usas los mismos argumentos estándar.
El líder emocionalmente inteligente es capaz de ser sensible sobre las emociones que sobrevuelan alrededor del grupo, tomando conciencia de los diversos estados emocionales.
Esta activación emocionalmente sutil, ayudará al líder a anticiparse al posible impacto de sus decisiones al respecto del grupo y sus personas integrantes.


Aparte de detectar los posibles estados emocionales del grupo, el líder carismático posee una experiencia clara de las emociones, y se convierte en un ser más emisor que receptor de emociones. Para ello, el líder debe dar mensajes desde el corazón, mediante la capacidad de expresarse de manera convincente.

¿CÓMO INFLUYEN LAS EMOCIONES EN EL TRABAJO?

Las tensiones de la vida moderna, la hipercompetencia en el terreno individual y empresario, la presión del reloj, la exigencia de un constante perfeccionamiento profesional, etc., son situaciones que tienden a alterar el estado emocional de la mayoría de las personas consideradas normales, llevándolas al borde de sus propios límites físicos y psíquicos.
De la ira al entusiasmo, de la frustración a la satisfacción, cada día nos enfrentamos a emociones propias y ajenas. La clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, para que trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos en pos de mejores resultados.
Hoy no basta con un alto coeficiente intelectual para triunfar profesionalmente, para competir o para desarrollar una empresa; se requiere un control emocional adecuado, que nos permita tener una interacción armónica en nuestro ambiente laboral: socios, colegas, empleados, proveedores, clientes, etc.
Sin duda alguna, la inteligencia emocional no es una varita mágica; no garantiza en una empresa una mayor participación en el mercado ni un rendimiento más saludable. Pero si se ignora el ingrediente humano, nada de lo demás funcionará tan bien como debería. Las empresas cuya gente colabora mejor tienen ventaja competitiva.


En ese sentido, las facultades de la inteligencia emocional son sinérgicas con las cognitivas; los trabajadores excelentes poseen las dos. Cuanto más complejo es el trabajo, más importante es la inteligencia emocional, aunque sólo sea porque la deficiencia en estas facultades puede dificultar la aplicación de la pericia técnica y el intelecto que se tenga.


Como ser más emocional en el trabajo



  • No te calles. Di lo que piensa, siempre desde una crítica constructiva.
  • Razona tu punto de vista y ofrece alternativas.
  • Asume el riesgo de parecer imperfecto. Exterioriza tus emociones y aprenda a canalizarlas.
  • Da las gracias y reconoce en los demás el trabajo bien hecho.
  • Aprovecha mejor el tiempo. Toma pausas estratégicas cada 30 minutos.
  • Practica ejercicio físico. Realiza estiramientos durante las pausas. Si trabajas en un lugar cerrado, baja tres veces al día a respirar aire fresco.
  • Déjate llevar por su intuición práctica. No lo dejes todo en manos de los analistas.
  • Libera tu creatividad. Si el ambiente de trabajo no lo permite, hazlo en su tiempo libre.
  • Aprende a trabajar en grupo. No te aísles. Adquiere un compromiso común y dialoga.
  • (Para jefes) Saber escuchar. Acepta las críticas y ponte en el lugar del otro.
  • Practica la empatía de modo regular.
  • (Para jefes) Ejerce influencia sin autoridad. Sé un mentor y al mismo tiempo un ejemplo a imitar. Comienza una crítica por un aspecto positivo. Jamás humilles a tus empleados.